LA DIOSA


Reconocemos a la diosa - antigua y primitiva; la primera de las deidades; benefactora de la caza en la edad de piedra y de las primeras semillas sembradas; Ella dio a luz sin la necesidad del hombre; bajo su dirección fueron domesticadas las manadas, las primeras hierbas primero descubrieron; en de quién imagen fueron creadas las primeras obras de arte; para quién las piedras derechas fueron criadas; quién era la inspiración de la canción y de la poesía. Ella es el puente, en el cual podemos cruzar losganadores dentro de nosotros mismos, que fueron creados por potenciales. Ella es la nave, en la cual navegamos las aguas del uno mismo profundo, el explorar dentro de los mares lo inexplorado . Ella es la puerta, a través de la cual pasamos en el futuro.

Ella es la caldera, en la cual nosotros aparte giramos como llave, donde hervimos a fuego lento hasta tenerlo otra vez entero. Ella es el paso vaginal, a través de el cual somos renacidos.

En el arte, no creemos en la diosa - conectamos con ella; a través de la luna, las estrellas, el océano, la tierra, a través de los árboles, animales, a través de otros seres humanos, con nosotros mismos. Ella está aquí. Ella está dentro de todos nosotros . Ella es el círculo completo: tierra, aire, fuego y agua y esencia - cuerpo, mente, eter, emociones, cambio.

La diosa es la primera de toda la tierra, el oscuro, consolidando a la madre que trae adelante toda la vida. Ella es la energía de la fertilidad y de las generaciones: la matriz, y también la tumba receptiva, la energía de la muerte. Todo procede de ella; todo te vuelve. Como tierra, ella es también vida de planta; árboles, las hierbas y granos que sostienen vida. Ella es el cuerpo, y el cuerpo es sagrado. Matriz, pecho, vientre, boca, vagina, pene, hueso y sangre - no hay parte del cuerpo sucia, ningún aspecto de los procesos de la vida es manchada por cualquier concepto del pecado. El nacimiento, muerte, decaimiento son partes igualmente sagradas del ciclo. Si somos lo que comemos, durmientes, de fabricaciones de amor, o de eliminaciones de basuras de cuerpo, estamos manifestando a la diosa.

La diosa de la tierra es también el aire y el cielo, la reina celestial del cielo, la diosa de la estrella, regla de las cosas sentidas pero no vistas: del conocimiento, de la mente, y de la intuición. Ella es la MUSA, que despierta todas las creaciones del ETER humano. Ella es el amante cósmico, la mañana y estrella de la tarde, Venus, que aparece en los tiempos delovemaking. Hermoso y brillando. Ella nunca PUEDE ser agarrada o ser penetrada: la mente siempre esta dibujado el futuro en la impulsión para saber lo desconocido; para hablar lo inexpressable. Ella es la inspiración que viene con una respiración inlimitada.

Ven a la diosa celestial como la luna, que se liga a los ciclos mensuales de las mujeres de la sangre y de la fertilidad. La mujer es la luna terrosa: la luna es el huevo celestial, mandilando en la matriz del cielo, que sangre menstrual es la lluvia de la fertilización y el rocío fresco, que gobierna las mareas de los océanos, la primera matriz en la tierra. La luna es también amante de las aguas: las ondas del mar, corrientes, resortes, los ríos que son las arterias de la tierra madre; de los lagos, de los pozos profundos, de las piscinas ocultas, de las sensaciones y de las emociones, que se lavan sobre nosotros como ondas.

La tríada de la luna hace plenitud, la estrella quíntupla del nacimiento, iniciación, amor, descanso, y muerte. La diosa se manifesta en el ciclo vital entero. El nacimiento y la niñez, por supuesto, son comunes a todas las culturas. Pero nuestra sociedad, hasta hace poco tiempo, no ha conceptuado la etapa de la iniciación, de la exploración y del uno mismo-descubrimientos personales, cuanto sea necesario para las mujeres también para los hombres.

Se esperaba que las muchachas pasaran directamente de niñez a la unión y a la maternidad - del control por sus padres al control de sus maridos. Una iniciación exige el valor y la independencia, los rasgos que no animaron, las muchachas que se convirtieran. Hoy, la etapa de la iniciación puede desarrollar su creatividad.

La etapa del amor también se llama consummacion, y es la etapa de la creatividad completa. Las relaciones profundizan y adquieren un sentido de la comunión. Una mujer o un hombre puede elegir servir de madre o los niños del padre, o consolidar una carrera, un proyecto, o una causa. Un artista o un escritor alcanza su estilo maduro.

Creación, si , niños, poemas, u organizaciones, los toma en una vida propia. Mientras que llegan a ser independientes, y sus demandas disminuyen, la etapa del descanso se alcanza. Con la edad viene una nueva iniciación, ésta reflexiva, activo menos físico pero profundizado por las penetraciones de la experiencia.

La vejez, en brujería, se considera muy positivamente, como el tiempo en que la actividad se ha desarrollado en la sabiduría. Causa la iniciación final, que es muerte. Notar que las cinco etapas de un pentagrama son también los Sabbats que celebramos con el año, solamente mirar más el pentagrama como experiencia de la vida más bien que anualmente. Sin embargo, los Sabbats, en un sentido más profundo, se mira como una experiencia realista más bien que experiencia anual también. Estas cinco etapas se incorporan a nuestras vidas, pero pueden también ser consideradas dentro de cada nueva empresa o proyecto creativo. Cada libro, cada pintura, cada nuevo trabajo se lleva primero como idea. Experimenta un período iniciiativo a la exploración, que es espantosa ocasionalmente, porque nos fuerzan aprender nuevas cosas. Mientras que crecemos cómodos con una nueva habilidad o concepto, el proyecto puede ser llevado a cabo. (Ésta es una diversa manera de mirar cómo el gran Rito, cabría en situaciones como ésto en vez con de dos personas.) existe independientemente; mientras que nos reclinamos a ella, la gente lee el libro, ve la pintura, come el alimento, o aplica el conocimiento que hemos enseñado. Finalmente, encima; muere, y nos encendemos algo nuevo.

El pentaculo, todo cinco-amó las hojas, y cinco-petalos de las flores son sagradas a la diosa como ofrenda. La manzana es especialmente su emblema, porque, cuando se rebana a través, la forma encajada de las semillas es un pentaculo.

La naturaleza de la diosa nunca es sola. Siempre que ella aparezca, ella incorpora ambos postes de la dualidad - vida en la muerte, muerte en vida. Ella tiene mil nombres, mil aspectos. Ella es la vaca de la leche, la araña que teje, la abeja que perfora con su picadura . Ella es el eter del pájaro y de todo animal que come . Ella es la serpiente que vierte su piel y se renueva; el gato que busca en la obscuridad; el perro que canta a la luna - todo es ella. Ella es la luz y la oscuridad, la Patrona del amor y la muerte, que hace manifesto todas las posibilidades, ella trae adelante comodidad y dolor.

La diosa es psicologica y una realidad manifesta. Ella existe y la creamos. Los símbolos y las cualidades se asociaron a la diosa, hablan a un uno mismo más joven y con él, al uno mismo profundo. Nos contratan emocionalmente. Sabemos que la diosa no es la luna, pero todavía emocionamos a su luz centellante a través de ramas. Sabemos que la diosa no es una mujer, pero respondemos con amor como si ella fuera, y así que conectar emocionalmente con todas las calidades abstractas detrás del símbolo.

La carga de la diosa refleja la comprensión del arte de la diosa. En la carga, la “necesidad de cualquier cosa” refiere a necesidades espirituales y maternales. En brujería, no hay separación. La diosa es manifesta en el alimento que comemos, la gente que amamos, el trabajo que hacemos, los hogares en los cuales vivimos. Es a través del mundo material que nos abrimos a la diosa. Pero la brujería también reconoce que cuando las necesidades materiales están satisfechas, una necesidad más profunda y los anhelos o deseos pueden permanecer. Éstos se pueden satisfacer solamente por la conexión con la consolidación, dando-vida a las fuerzas internas, que llamamos diosa.

Coven; las reuniones en la Luna Llena o la luna oscura, en honor de la diosa en la altura de tu gloria. Las mareas de la energía sutil se consideran ser las más fuertes cuando la luna es llena u obscura. Identifican a la diosa con la energía lunar que fructifica que ilumina la obscuridad secreta: la energía que pulsa lo femenina, de marea que encera y disminuye en armonía con el flujo menstrual de la mujer.

Los rituales son alegres y agradables. Las brujas cantan, banquetean, bailan, ríen, bromean y tienen diversión en el curso de rituales. El extasis del “eterl” no está a parte de la “alegría en la tierra”. Uno conduce al otro - y ni unos ni otros se pueden observar de verdad sin el otro. Las alegrías terrenales, no relacionadas con la energía profunda, de sensación de la diosa, llegan a ser mecánicas, sin setido - las sensaciones que pronto pierden y el cuerpo llega a ser igualmente árido y desanimado, drenando vitalidad en vez de alimentarla.

La ley de la diosa es amor: el amor sexual apasionado, el afecto caliente de amigos, el amor protector feroz de la madre para el niño, la camaraderia profunda del coven. No hay nada amorfo o superficial sobre amor en la religión de la diosa; es siempre específico, dirigido hacia los individuos verdaderos, conceptos no vagos de la humanidad. El amor incluye los animales, plantas, la tierra en sí misma - “todos los seres”, los seres humanos no justos. Se incluye y todas nuestras calidades humanas falibles.

El amor de la diosa es incondicional. Ella no pide sacrificio - si es humano o animal - ni ella quisiera que sacrificáramos nuestras necesidades y deseos humanos normales. El Paganismo es una religión de la unión de uno mismo-celebración, no uno mismo-abnegación. El sacrificio es inherente en vida, en el cambio constante que trae pérdidas constantes. Ofrendas: un poema, una pintura, sujetador de grano, puede expresar nuestro agradecimiento para sus regalos, pero solamente cuando se hacen libremente, no del sentido de la obligación. Cualquier acto basado en amor y placer es un ritual a la diosa. Su adoración puede tomar cualquier forma y ocurrir dondequiera; no requiere ninguna liturgia, ningunas catedrales, ningunas confesiones. Su esencia es el reconocimiento, en el medio del placer, de su fuente más profunda. El placer, después, no es superficial sino se convierte en una expresión profunda de la fuerza de la vida, una energía que conecta que nos liga a otras, no la sensación mera de satisfacer nuestras propias necesidades aisladas. El Paganismo reconoce que cualquier virtud se convierte en un vicio a menos que sea balanceada por su propio contrario. La belleza, cuando nos es dado por fuerza, es insipido ( gris), sin vida. La energía es intolerable cuando está sin templar por la compasión. El honor, a menos que sea balanceado por la humildad, si no, se convierte en arrogancia; y la alegría, cuando no es profundizada por la reverencia, se convierte en algo superficial.

Finalmente, aprendemos el misterio que a menos que encontremos a la diosa dentro de nosotros mismos, nunca la encontraremos fuera. Ella es interna y externa; tan sólido como una roca, tan cambiable como nuestra propia imagen interna de ella. ¿Ella somos manifestos dentro de cada uno de nosotros - es dónde debemos mirar? La diosa es el “final del deseo”, de su meta y de su terminación. En Paganismo, el deseo sí mismo se considera como manifestación de la diosa. No intentamos conquistar o escaparnos de nuestros deseos - intentamos satisfacerlos. El deseo es el pegamento del universo; ata el electrón al núcleo, el planeta al sol - y así que crea la forma, crea el mundo. Seguir el deseo a su extremo es unir con el lo que se desee , para convertirse en uno con él (otra vista a la significación del gran Rito), con la diosa. Somos ya uno con la diosa - ella ha estado con nosotros desde el principio. El cumplimiento se convierte tanto, no a una cuestión de uno mismo-indulgencia, pero de humildad.

Para las mujeres, la diosa es el símbolo del uno mismo íntimo, y el beneficiop, consolidando, liberando energía dentro de la mujer. El cosmos se modela en el cuerpo femenino, que es sagrado. Todas las fases de la vida son sagradas; la edad es una bendición, no una maldición. La diosa no limita a mujeres al cuerpo; Ella despierta la mente , el eter y las emociones. A través de ella, podemos saber la energía de nuestra cólera y agresión, así como la energía de nuestro amor. Para el hombre, ella incorpora todas las calidades que la sociedad lo enseña a no reconocerse. Su primera experiencia de ella puede por lo tanto parecerse estereotipada a algo; Ella será el amante cósmico, el apacible consolidado, eternamente deseado , la MUSA, todo lo que él no es. Mientras que él más se entera y es enterado de sus propias calidades “femeninas”, ella parece cambiar, demostrarte una cara nueva, soportando siempre el espejo que muestra cuál o quién es él quién sigue siendo incaptable. Él puede perseguirla por siempre, y ella lo eludirá, pero con la tentativa él crecerá, hasta que él aprende también encontrarla dentro de si mismo.

Invocar a la diosa es despertar a la diosa dentro, para convertirse en ella, por una época, ese aspecto que invocamos. Una invocación acanala energía con una imagen visualizada de la Divinidad. Para un hombre, la diosa, así como ser la fuerza universal de la vida, es la fuerza propia de el, uno mismo ocultado, en su femenino.